viernes, 27 de mayo de 2016

Siembra palabras, y cosecharas Triunfos!!!

Siembra palabras, y cosecharas Triunfos!!!


Sabias que......El discurso oral es el género más exigente de la comunicación: a la riqueza del contenido añade la elegancia verbal y el refuerzo de los elementos no verbales. La finalidad del orador es convencer de unas ideas a su auditorio, y estamos tan pendientes de hablar bien, de ser buenos oradores, que en un momento olvidamos lo que realmente nos hace extraordinarios y es el: 

"Saber escuchar"

 Escuchar no es oír, ni leer un mensaje. Escuchar es saber observar. El psicólogo referente en los procesos de comunicación, Albert Mehrabian, estableció con sus investigaciones una serie de porcentajes referenciales a la hora de comunicarnos. El 7 %  el propio mensaje, el 38%  lo paralingüistico (el tono de voz que usemos, la pausa, el ritmo al hablar) y el 55% es lo kinestésico (lenguaje no verbal, gestos, movimientos corporales).

A todo esto hay que añadir la emocionalidad del que habla. Ahí está la clave. Saber escuchar no es oír, saber escuchar es estar presentes, en el “aquí y ahora” para interpretar  emociones.
Cuando te encuentres  a gente muy  diferente a ti, escuchalos; te sorprenderás y aprenderás. Aprendemos a lo largo de toda la vida, escuchar nos abrirá nuevos campos, nuevas experiencias, nuevas conexiones, cambio y crecimiento.
Somos máquinas de hacer juicios y de tener prejuicios. Muchas veces al ver a alguien (alumno, compañero, familia), ya sabemos lo que nos van a contar, sin darles en muchas ocasiones la oportunidad de expresarse.

"Deja de lado los prejuicios y escucha para ser sabio y tener mejor juicio"

Cuando seas tu el orador recuerda: que debes enfrentarte a una audiencia sin miedo “el escenario puede ser tu amante o tu enemigo”, dice Vega, que recomienda “ser generoso. Pensar que tus palabras van a ayudar a la gente. No te centres en ti, piensa en los demás”. Y añade: “para hablar en público o a tu equipo no hay más secreto que hacerlo desde el corazón, con sentimientos y emociones, se siempre divertido aunque expongas datos y cifras; muestra tus fortalezas y también debilidades en el escenario y cuida fondo y forma en la que te expreses, vistas y gesticules”.
El informe de Adecco sobre glosofobia (miedo a hablar en público), estima que un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad y nerviosismo al hacerlo. “La sensación de preocupación y leve ansiedad anticipatoria (me voy a quedar en blanco, me van a notar que estoy nerviosísimo…) es normal desde la perspectiva psicológica”, aclara Olga Córdoba, psiquiatra y psicoterapeuta del Hospital Universitario Gregorio Marañón, “y se supera a medida que la persona se expone más veces y comprueba por sí misma y por el feedback que recibe del público, que lo hace bien. Para combatir sensaciones físicas incómodas (palpitaciones, sudor, rubor, temblor, sensación de hormigueo en las manos u otra parte del cuerpo) la mejor recomendación es no desistir, ya que irán desapareciendo según tomemos confianza y veamos que sí somos capaces de hacerlo.






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